Steven Brown y el equipo de Los Mansos, al finalizar una función. Hay encuentros que transforman una obra; otros terminan transformando una manera de entender el teatro.
Hay obras que terminan cuando cae el telón. Hay otras que continúan habitando la memoria de quienes las hicieron y de quienes las presenciaron.
En Compañía de Teatro El Ghetto siempre hemos creído que el teatro no consiste únicamente en producir espectáculos. Nuestro trabajo ha sido, desde hace más de tres décadas, construir espacios donde el encuentro humano todavía sea posible.
No buscamos imponer certezas. Preferimos abrir preguntas.
No perseguimos el ruido. Preferimos el silencio que permite escuchar.
No creemos en el teatro como mercancía. Creemos en el teatro como un acto de hospitalidad.
Esa convicción atraviesa cada uno de nuestros proyectos, desde Esperando a Godot hasta Los Mansos, desde La arquitectura del silencio hasta el proyecto #RESISTE, desde las pequeñas intervenciones para cinco espectadores hasta los escenarios más grandes que hemos tenido la fortuna de habitar.
Con los años hemos descubierto algo que jamás imaginamos cuando iniciamos este camino: el teatro también crea familia.
Artistas provenientes de distintos lugares del mundo han compartido con nosotros esta manera de entender la escena. Entre ellos, Steven Brown, cuya presencia generosa y luminosa ha acompañado algunos de nuestros procesos creativos. Escucharle decir que nuestro trabajo era "medicina" fue uno de esos momentos que permanecen para siempre.
Más allá de las colaboraciones, los reconocimientos o los festivales, lo verdaderamente importante ha sido comprobar que todavía existen personas dispuestas a reunirse alrededor de un escenario para preguntarse, juntos, qué significa estar vivos.
Nuestro Manifiesto de la Compañía de Teatro El Ghetto y el Manifiesto del Teatro de la Tersura nacieron precisamente de esa búsqueda: defender un teatro que coloque nuevamente al ser humano en el centro de la experiencia escénica.
Seguimos creyendo que la fragilidad puede ser una forma de resistencia.
Seguimos creyendo que la belleza puede aparecer en medio de la incertidumbre.
Seguimos creyendo que la escena es un territorio donde todavía es posible construir comunidad.
En estos tiempos, donde parecería que todo debe ser inmediato, rentable y desechable, nosotros elegimos seguir trabajando lentamente, con paciencia, escuchando los procesos, confiando en el tiempo de las personas y de las obras.
Porque el teatro que nos interesa no termina cuando concluye la función.
Empieza ahí.
Gracias a quienes han caminado con nosotros durante estos treinta y un años.
Nos seguimos encontrando.
Compañía de Teatro El Ghetto
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